Pequeños arreglos, gran ayuda para ancianos

Associated Press
Alberta Hough practica el uso de un caminador, asistida por la terapeuta ocupacional Gloria Hawks el 12 de junio del 2013 en Baltimore. Arreglos menores en las viviendas y el uso de técnicas compensatorias pueden ayudar a los ancianos a vivir más tiempo en sus residencias antes de verse obligados a instalarse en asilos para ancianos. (AP Photo/Patrick Semansky, File)
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Alberta Hough practica el uso de un caminador, asistida por la terapeuta ocupacional Gloria Hawks el 12 de junio del 2013 en Baltimore. Arreglos menores en las viviendas y el uso de técnicas compensatorias pueden ayudar a los ancianos a vivir más tiempo en sus residencias antes de verse obligados a instalarse en asilos para ancianos. (AP Photo/Patrick Semansky, File)

BALTIMORE (AP) — Alberta Hough no puede siquiera probar bocado, pues le tiemblan tanto las manos que cuando trata de meterse algo a la boca se le cae la comida. Pocos días antes la mujer, de 84 años de edad y quien sufre del mal de Parkinson, se había caído de la silla de la cocina.

La vida de Hough no es fácil. A duras penas puede meterse en la bañera, que no tiene una barra para sostenerse. Se tropieza con las losas sueltas del piso. No puede bajar bien las escaleras porque no hay baranda de donde sujetarse. En la puerta trasera hay una rampa, pero es demasiado endeble para soportar el peso de su silla de ruedas mecánica.

Para la gente anciana, las condiciones de su vivienda son tan importantes como el estado de salud, y muchas veces las personas mayores de edad terminan en ancianatos no porque estén muy enfermas sino porque no pueden realizar las actividades de la vida diaria.

Es por ello que un grupo ha lanzado una campaña para hacer reparaciones domésticas menores y enseñar actividades, a fin de ayudar a los ancianos a vivir más tiempo en sus casas.

Carpinteros, albañiles, terapeutas y enfermeras ingresarán a los hogares de 800 ancianos pobres en Baltimore de a fin de hacer pequeños arreglos en sus casas, lo que eximiría a los ancianos de ir a hogares colectivos y ahorraría millones de dólares al erario público.

"Unos cambios menores podrían marcar una gran diferencia", opinó Sarah Szanton, profesora de enfermería en la Universidad Johns Hopkins y la directora del proyecto. "No se trata de darles exámenes de salud, sino de exámenes de funcionalidad, ¿qué actividades cotidianas pueden hacer?"

La pérdida de la independencia en uno de los principales temores de la gente de edad avanzada. Pero un sondeo reciente muestra que muy pocos entienden los cambios que deben hacer en sus rutinas diarias para prevenir las enfermedades y el deterioro gradual que afecta a todos los mayores de 70 años.

Cuando se les pregunta sobre cuál sería su situación preferida en su vejez, la mayoría de los estadounidenses mayores de 40 años dice que sus prioridades son tener una casa de un solo nivel sin escaleras, que esté cerca de sus hijos y de sus médicos, según la encuesta entre la AP y el Centro de Políticas Públicas NORC.

Sin embargo, lo más probable es que esas condiciones no serán suficientes.

Para Hough, la principal preocupación es poder comer sin que toda la comida se le caiga.

"Me tiemblan las manos todo el tiempo", le dijo a la terapeuta Allyson Evelyn-Gustave.

La otra prioridad para Hough es evitar las caídas, y las escaleras son un peligro para ella.

Para Szanton, adaptar las viviendas de los ancianos a sus capacidades particulares es la clave para que las personas de mayor edad conserven su independencia.

El sondeo apodado "Capable" tiene como objetivo definir esos parámetros. Tras cuatro meses de estudiar las viviendas de 10 ancianos, el equipo de expertos está debatiendo cómo modificar las residencias — incluyendo remodelaciones ofrecidas sin costo alguno pero que costarían unos 1.100 dólares — para ayudar a estos ancianos a vivir con dignidad.

El sonido de los taladros permeaba la casa de Hough, a consecuencia de las labores de los carpinteros que instalaron nuevas balandras a las escaleras y en el baño, ajustaron la altura del retrete y añadieron barras para sujetarse. Las baldosas del piso que estaban sueltas las reemplazaron, y se disponían a arreglar la rampa.

En cuanto a la capacidad de llevarse la comida a la boca, Evelyn-Gustave recomendó un recurso poco conocido: platos y vasos especiales con pesas que contrarrestan el movimiento de las manos.

"Con esos instrumentos usted podrá sujetar los utensilios con más facilidad", le dijo Evelyn-Gustave.

Los utensilios especiales cuestan apenas 20 dólares y son una de las muchas sugerencias baratas ofrecidas por el sondeo. Hasta ahora la hija de Hough creía que la única solución era contratar a una enfermera para que le dé de comer a su madre, algo que la madre detestaría.

"Siempre he dicho que jamás dejaría a mi madre en un hogar de ancianos", comentó Gloria J. Hawks, de 66 años y quien está decidida a cuidar de su madre en la casa que ambas comparten.

El proyecto Capable — que en inglés quiere decir "capaz" y cuyas iniciales significan Community Aging in Place, Advancing Better Living for Elders — está siendo estudiado por funcionarios del programa asistencial Medicaid en otros estados que están interesados en reducir el costo de la manutención y cuidado de ancianos. Hoy en día los beneficiarios del Medicaid difícilmente pueden costearse el alojamiento en un hogar geriátrico.

El proyecto, que cuenta con 8 millones de dólares de los Institutos Nacionales de la Salud y de los Centros para Servicios de Medicare y Medicaid, va más allá de simples reparaciones domésticas. Empieza con una reforma integral de las necesidades de cada participante.

En una vivienda, una enfermedad del proyecto Hopkins se percató de que una mujer de 82 años se estaba tomando sus 26 pastillas diarias juntas, en vez de escalonarlas a lo largo del día, por lo cual con frecuencia se sentía mareada y desorientada.

Lo primero que hizo la enfermera fue corregir las horas para la ingestión de los medicamentos. Luego una terapeuta ocupacional le enseñó ejercicios a la mujer para que pueda caminar mejor, e instaló barandas para ayudarle a salirse y acostarse en la cama. Con las nuevas barandas en las escaleras, la mujer podía trasladarse por su casa con más facilidad.

Ya sea por el alto costo o por los vínculos sentimentales, muchas personas envejecen en la misma casa en que vivían de jóvenes. Una encuesta de la Asociación Nacional de Jubilados en el 2010 encontró que casi el 90% de los ancianos desean permanecer en sus hogares actuales por el tiempo posible.

Sin embargo, cifras oficiales muestran que casi uno de cada cinco ancianos tienen dificultades para realizar sus actividades cotidianas, como por ejemplo caminar o bañarse.

Tales dificultades se agravan cuando las hay pasillos demasiado angostos para recibir sillas de ruedas, retretes demasiado bajos o mostradores de cocina demasiado altos. Por otra parte, casi una tercera parte de todos los adultos mayores sufren al menos una caída al año, y la mayoría lo hace dentro de sus hogares, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

"Uno no piensa en esas cosas", comentó Hattie Watties, quien lleva 36 años viviendo en su casa en Baltimore, cerca de sus hijos y nietos. "Uno simplemente hace lo que tiene que hacer".

Para Watties, de 74 años, ello significaba encaramarse en el mostrador de la cocina para alcanzar los platos y vasos. Para bajar al sótano a lavar la ropa, debido a su dificultad para bajar escaleras, tiraba la ropa primero y luego lentamente bajaba.

Eso se acabó: Tyrone White, un carpintero, bajó los estantes de la cocina para que Watties pueda alcanzarlos, le instaló un pasamanos en la escalera y le enseñó cómo usar una bombilla de ahorro eléctrico para iluminar la escalera.

En las viviendas donde la oscuridad es aun más profunda, White instala luces que detectan movimiento en cada peldaño de la escalera, para que la persona pueda poner el pie con seguridad. El artefacto que más beneficio ha dado es una baranda doble para las escaleras, que permite a la persona colocar el peso de los dos lados.

Los carpinteros, contratados por el servicio urbano Civic Works, insisten además en instalar detectores de dióxido de carbono a fin de evitar filtraciones de gas.

¿Acaso estas medidas de verdad ahorran dinero?

La remodelación de cada vivienda cuesta en promedio 4.000 dólares y tarda unos cuatro meses, incluyendo las modificaciones físicas y los salarios de los contratados. En promedio, el servicio en un hogar de ancianos en Estados Unidos es de unos 6.700 dólares al mes por lo que hasta una demora leve podría hacer incrementar los costos agudamente. Szanton está decidido a seguir a los participantes en el largo plazo y, en base a resultados de una encuesta anterior de 40 personas mayores de edad, espera poder postergar el ingreso a un hogar de ancianos para cada persona, por lo menos un año.

Para muchas familias, lo que les preocupa más es saber por cuánto tiempo funcionarán esas herramientas. Evelyn-Gustave exhorta a las familias a emprender sesiones de ideas para enfrentar los desafíos que van surgiendo.

"No podemos estar con ellos todo el tiempo, ellos necesitan esas destrezas para poder movilizarse", comentó Evelyn-Gustave.

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En internet:

Proyecto "Capable": http://nursing.jhu.edu/faculty_research/research/projects/capable

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