Baterías de cajas negras quizás se agotaron

Por MARGIE MASON
Una integrante de la organización budista Kechara reza por los pasajeros del avión perdido de Malaysia Airlines en el Retiro Kechara en Bentong, en las afueras de Kuala Lumpur, Malasia, el domingo 13 de abril de 2014. (Foto AP/Lai Seng Sin)
Una integrante de la organización budista Kechara reza por los pasajeros del avión perdido de Malaysia Airlines en el Retiro Kechara en Bentong, en las afueras de Kuala Lumpur, Malasia, el domingo 13 de abril de 2014. (Foto AP/Lai Seng Sin)

PERTH, Australia (AP) — La búsqueda del avión de pasajeros malasio perdido se reanudó el lunes con esfuerzos para tratar de identificas señales cada vez más débiles a pesar de la evidencia cada vez mayor de que las baterías de la caja negra pudieran haberse agotado.

El centro de coordinación de búsqueda informó a primeras horas del lunes que un barco de la Armada australiana que arrastra un hidrófono de la Armada estadounidense no ha detectado señales desde el martes pasado en la búsqueda del Boeing 777 de Malaysia Airlines.

Una vez que las autoridades confíen en que no podrán detectar más señales, enviarán un submarino robótico, que avanza al mismo paso de una persona que camina, a estudiar el fondo del Océano Indico.

Pero el centro dijo que el barco australiano seguirá buscando señales el lunes, junto a una nave de guerra británica y un avión de reconocimiento P-3 Orion de la Fuerza Aérea australiana. El barco británico y el avión cuentan con sistemas avanzados de detección acústica.

También estaba prevista para el lunes una operación de búsqueda visual sobre 47.600 kilómetros cuadrados (18.400 millas cuadradas) de mar cuyo centro está a 2.200 kilómetros (1.400 millas) al noroeste de la ciudad costera oriental de Perth, informó el centro. Un total de 12 aviones y 15 barcos participarían en las operaciones.

El experto en aviación Geoffrey Thomas dijo que los investigadores tenían la esperanza de detectar una o dos señales más para poder reducir la zona de búsqueda mediante la triangulación.

La recuperación de las grabadoras de parámetros de vuelo y conversaciones en la cabina de mando son esenciales para que los investigadores intenten dilucidar qué le sucedió a avión del vuelo 370, que desapareció el 8 de marzo con 239 personas a bordo, en su mayoría chinos, en una viaje de Kuala Lumpur, Malasia, a Beijing.

Tras analizar información de satélites, las autoridades creen que el avión se desvió de su rumbo por razones desconocidas y se estrelló en el sur del Océano Indico. Los investigadores se centran en estas posibilidades: secuestro, sabotaje y problemas personales o sicológicos de los que iban en el aparato.

Los expertos determinaron que dos señales captadas el 5 de abril por el buque australiano Ocean Shield, que arrastraba el hidrófono, son del tipo que emiten las llamadas cajas negras. Dos señales más se detectaron el martes en la misma zona general, pero no han podido identificar ninguna otra desde entonces.

El primer ministro australiano Tony Abbott ha expresado confianza en que las señales eran de las dos cajas negras del avión, pero advirtió que encontrar el aparato pudiera demorar mucho tiempo.

"Todavía hay mucho por hacer y no creo que nadie piense que estamos seguros del éxito, o que si lo logramos, suceda la semana o el mes próximos. Las dificultades son muchas y hay mucha incertidumbre", dijo Abbott el sábado en Beijing, donde estaba por terminar una visita a China.

Las cuadrillas de búsqueda quieren ubicar con exactitud la fuente de las señales —o con tanta precisión como sea posible— antes de enviar el sumergible Bluefin 21.

La zona de búsqueda submarina es en este momento de 1.300 kilómetros cuadrados (500 millas cuadradas) del fondo del mar, equivalente al área de Los Angeles.

El sumergible demora seis veces más tiempo en cubrir la misma área que el hidrófono y necesitará entre seis semanas y dos meses para recorrer toda la zona. Las señales detectadas hasta ahora provienen de una profundidad de 4.500 metros (15.000 pies) que el máximo al que puede llegar el submarino robótico.

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El redactor de la AP Rod McGuirk en Canberra, Australia, contribuyó a este despacho.

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Margie Mason está en Twitter en twitter.com/MargieMasonAP